A primera hora de la mañana salieron los valientes en busca de algo que llevar a la boca. Son los tiempos difíciles de la temporada de invierno y no hay frutos que recolectar y, muy pocas raíces comestibles. Sin embargo, con la llegada de las nieves, los ciervos migran al sur y es momento de oportunidad.
Fue el día de Sagu y Angu que destacaron sobre los demás jefes. Varias flechas lanzadas con precisión y una certera estocada les aseguró una gran pieza, un venado de inmensa osamenta. Comienzan a destacarse en el arte de la talla de la piedra. No se quedó atrás Gaag, que dejando trampas aquí y allá, capturó no pocos conejos y, se acerca como otros, a descubrir los modos de tallar la piedra.
Ánimo a todos. Estos es solo el comienzo.

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